¿Sabemos por donde navegan nuestros hijos?


Todo el mundo es consciente del peligro que representa Internet para cualquier usuario, más allá de las páginas por donde navegue; ya sea en forma voluntaria o no, siempre se está expuesto a la posibilidad de caer en las "garras" de alguna persona desaprensiva o ante alguno de los códigos maliciosos que deambulan por la red.
Si los adultos caen con facilidad ante estas amenazas, imagínense entonces el nivel de exposición de los menores de edad: ¡¡Mayor!!
Una de las inquietudes más preocupantes que experimentan los padres con respecto a sus hijos, y relacionada con informática, es precisamente Internet, es decir: ¿sabemos por donde navegan nuestros hijos? y ¿cómo podemos restringir el acceso a determinadas páginas que pueden ser dañinas?

El principal peligro de Internet es que facilita el acercamiento y el anonimato. Lo que permite:


Intentando no caer en la polémica que genera el hecho de la privacidad al "controlar" las actividades de nuestros hijos, la responsabilidad adquirida por el hecho de ostentar la Patria Potestad, nos habilita para ejercitar un control necesario en atención a los peligros graves y ciertos que representa Internet. Se está hablando de lo que se conoce como control parental, que, como ya habrán podido deducir, se trata del control que ejerce un padre/madre hacia las actividades que realizan sus hijos menores de edad, a nuestros efectos, frente a la computadora.

Intentando dar respuesta a la segunda pregunta, la estrategia a seguir es: